Programa 31 de Enero – Otxarkoaga: Del abandono al sensacionalismo

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Egoitz Askasibar presenta una nueva edición de EdE con Yolanda Reclusa, Karlos Renedo y Aritz Obregón en la que se analizan los últimos sucesos en Bilbao con menores implicados. El programa pone el foco en Otxarkoaga, pero con una perspectiva amplia, abarcando cuestiones relacionadas con la seguridad en los barrios, prevención, proliferación de discursos populistas reaccionarios, otras consecuencias y muchos otros aspectos.


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Reflexiones en torno a podemos y la republica catalana

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El artículo de Albert Botran publicado en El Punt Avui en torno a Podemos y la república catalana, abre una vía en torno a la que profundizar, en relación al análisis que lleva a cabo.

Sin pretender rebatir a Botran, básicamente porque comparto prácticamente la totalidad de la lectura, trataré de abordar aspectos que han quedado intactos, reconociendo en primer lugar, cierto atrevimiento por mi parte al desconocer en profundidad la realidad catalana, pero enriqueciendo el debate desde esa perspectiva exterior que en numerosas ocasiones nos ayuda a despojarnos de los cristales de la subjetividad.

La lectura en torno a la lógica política de Podemos, Laclau, significantes, etc… explica parte de la dinámica política llevada a cabo por Podemos. Pero la cuestión clave queda sin explicación. La afirmación, “La alianza de ERC y la CUP con el PDeCAT ha sido una de las principales líneas de ataque de los comunes, mientras que ellos abrían la puerta a pactar con el PSC-PSOE, puntal del régimen del 78” resulta necesaria para poder plantearnos qué es lo que ha podido llevar a Podemos a dicho discurso. ¿Cómo es posible la irrupción de PIT en la campaña electoral para afirmar desear “derrotar al independentismo”?

La respuesta es lógica y sencilla, y los resultados cosechados responden en gran medida, a la correcta interpretación de la respuesta, llevada a cabo por amplias capas populares. Lo sucedido con Dante-Fachín refuerza la misma tesis. Podemos y los comunes han operado como sucursales de un Podemos unidireccional Madrileño.

La estrategia ha sido, desde la fundación del partido morado, inequívoca: los cielos que se asaltaban, eran los de Madrid, los de la Moncloa. El objetivo, ganar las elecciones generales, por lo que parece, a cualquier coste.

A tal fin, se dispuso una táctica jacobina, jerarquizada, en la que cualquier pieza de ajedrez, catalana, vasca o la que fuera, podría ser sacrificada en ese particular “juego de tronos” regido por ese estado mayor sito en la capital de un reino que incluso llegaron a renunciar a cuestionar.

Este modo de operar supone su primera gran contradicción, la que opone un modelo centralista marxista tradicional vinculado con el sistema tradicional de partidos, con un modelo pos-marxista más demócrata-radical amadrinado por la reivindicada Mouffe, en el que la toma de decisiones es más participada, horizontal y democrática, que se inscribía en el eje simbólico de nueva política. Resulta que PIT, Errrejón y compañia se pasaron años criticando bajo el sello del 15-M lo que a día de hoy es el pan nuestro de cada día en Podemos.

Continuando con la decantación táctico-estratégica de Podemos, el asalto lo plantean dar cuanto antes, y contrariando al Gramsci que tanto citaron antes de fundar el partido, y en lugar de desarrollar un planteamiento hegemonizador a largo plazo, siguiendo la parábola de las casamatas y las trincheras, deciden aceptar el marco hegemónico nacional-católico y adaptar su táctica y discurso a esa mayoría sociológica cuyo voto se quiere atraer.

Es en ese contexto en el que ya no se apelará a la necesidad de romper el régimen del 78, se subrayará por encima de todo que el objetivo es preservar la unidad territorial del proyecto iniciado por los reyes católicos pero que para ello la táctica más adecuada es la del reconocimiento del derecho a decidir, se añadirá que el derecho a decidir se limita a la voluntad del estado de permitir el ejercicio de tal derecho -no se acepta el ejercicio del derecho de decisión, eso que se etiqueta como vía unilateral-, que no se discute la monarquía borbónica, que no se discute la bandera bicolor que impuso un dictador, que no se cuestiona el himno impuesto por el mismo tirano…

Esto es lo que ha dado una antaño ilusionante “hipótesis Podemos”, cuyo futuro se presenta muy negro, con un espacio a su izquierda desilusionado cada vez más tentado en dejarles de votar, y un espacio a su derecha que entre la copia y el original, se decantará por el original -PSOE, por supuesto-. Todo ello en un producto electoral basado en una muy débil tradición e identidad política, sobre todo, porque sus nichos electorales son de lo más líquido del mercado electoral.

¿Cuales son, en esta tesitura, los retos tanto en Catalunya, como en el resto de las naciones oprimidas, incluso de sectores emancipadores del resto del estado español?

Los independentismos vasco y catalán tienen que ampliar su espacio rupturista para poder forzar el desarrollo de un proceso democrático que conduzca a la garantía de la posibilidad a la implementación formal de las repúblicas vasca y catalana. Ello pasa indefectiblemente por establecer alianzas con sectores que aún no siendo independentistas, son soberanistas o simplemente demócratas sinceros y consecuentes -obviamente excluyo a quien como Domenech, aún alardeando de soberanista, plantea que para poder decidir hace falta el beneplácito de la metrópoli del imperio, esto es, Madrid-.

Democracia radical, ruptura del régimen del 78, denuncia de las élites=IBEX 35, derecho a decidir en todos los ámbitos -capacidad legislativa sobre cuestiones socio laborales y económicas, estatus político de la comunidad que lo demande, incluido Tabarnia, Tabernia, Tascania o lo que cualquiera quisiera proponer para así desarmar al unionismo que ciegamente trata de desvirtuar esta reivindicación bajo parámetros de modernidad en relación a la cuestión territorial-, cuestionamiento de los cimientos simbólicos del régimen -monarquía borbónica, bandera, himno, sacralidad de la indivisibilidad de España-, son significantes y significados abandonados por Podemos que deben de servir como base sobre la que cimentar una mayoría social indiscutible que obtenga la suficiente fuerza como para poder romper el régimen incluso de manera unilateral.

En ese sentido, la aportación de compañeros procedentes de espacios no independentistas como Albano Dante-Fachín se torna crucial. El problema que se presenta en el “Cinturón de Barcelona” o en áreas de Tarragona, es similar al que se presenta en el Área Metropolitana de Bilbao, por lo que las soluciones deberían de tener un enfoque análogo. El pinchazo democrático de Podemos abre una vía para la formación de un espacio o bloque democrático que asuma el papel de la ruptura de ese régimen atado y bien atado. Se abre una ventana de oportunidad. Un horizonte de esperanza tras esa ventana.

Egoitz Askasibar


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Reflexions al voltant de podem i la republica catalana

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L’article d’Albert Botran publicat en El Punt Avui entorn de Podemos i la república catalana obre una via sobre la qual aprofundir en relació a l’anàlisi que duu a terme.

Sense pretendre rebatre a Botran, bàsicament perquè comparteixo pràcticament la totalitat de la lectura, tractaré d’abordar aspectes que han quedat intactes, reconeixent en primer lloc cert atreviment per part meva en desconèixer en profunditat la realitat catalana, però amb la idea d’enriquir el debat des d’aquesta perspectiva exterior que en nombroses ocasions ens ajuda a despullar-nos dels cristalls de la subjectivitat.

La lectura entorn de la lògica política de Podemos, Laclau, significants, etc… explica part de la dinàmica política duta a terme per Podemos. Però la qüestió clau queda sense explicació. L’afirmació, “L’aliança d’ERC i la CUP amb el PDeCAT ha estat una de les principals línies d’atac dels comuns, mentre que ells obrien la porta a pactar amb el PSC-PSOE, puntal del règim del 78” resulta necessària per poder plantejar-nos què és el que ha pogut portar a Podemos a aquest discurs. Com és possible la irrupció de Pablo Iglesias (PIT) en la campanya electoral per afirmar desitjar “derrotar a l’independentisme”?

La resposta és lògica i senzilla, i els resultats collits responen en gran manera a la correcta interpretació de la resposta, duta a terme per àmplies capes populars. El succeït amb Dante-Fachín reforça la mateixa tesi. Podemos i els comuns han operat com a sucursals d’un Podemos unidireccional madrileny.

L’estratègia ha estat, des de la fundació del partit morat, inequívoca: els cels que s’assaltaven, eren els de Madrid, els de la Moncloa. L’objectiu, guanyar les eleccions generals a qualsevol cost.

A tal fi, es va disposar una tàctica jacobina, jerarquitzada, en la qual qualsevol peça d’escacs, catalana, basca o la que fora, podria ser sacrificada en aquest particular “joc de trons” regit per aquest estat major situat a la capital d’un regne que fins i tot van arribar a renunciar a qüestionar.

Aquesta manera d’operar suposa la seva primera gran contradicció, la que oposa un model centralista marxista tradicional vinculat amb el sistema tradicional de partits, amb un model pos-marxista més demòcrata-radical amadrinat per la reivindicada Mouffe, en el qual la presa de decisions és més participada, horitzontal i democràtica, que s’inscrivia en l’eix simbòlic de nova política. Resulta que PIT, Errejón i companyia es van passar anys criticant sota el segell del 15-M el que a dia d’avui és el pa nostre de cada dia en Podemos.

Continuant amb la decantació tàctica-estratègica de Podemos, l’assalt ho plantegen donar el més aviat possible, i contrariant al Gramsci que tant van citar abans de fundar el partit, i en lloc de desenvolupar un plantejament hegemonitzador a llarg termini, seguint la paràbola de les casamates i les trinxeres, decideixen acceptar el marc hegemònic nacional-catòlic i adaptar la seva tàctica i discurs a aquesta majoria sociològica el vot de la qual es vol atreure.

És en aquest context en el qual ja no s’apel·larà a la necessitat de trencar el règim del 78. Se subratllarà per sobre de tot que l’objectiu és preservar la unitat territorial del projecte iniciat pels reis catòlics però que per a això la tàctica més adequada és la del reconeixement del dret a decidir, s’afegirà que el dret a decidir es limita a la voluntat de l’estat de permetre l’exercici de tal dret -no s’accepta l’exercici del dret de decisió, això que s’etiqueta com a via unilateral-, no es discuteix la monarquia borbònica, no es discuteix la bandera bicolor que va imposar un dictador, no es qüestiona l’himne imposat pel mateix tirà…

Això és el que ha donat una antany il·lusionant “hipòtesi Podemos”, el futur de la qual es presenta molt negre, amb un espai a la seva esquerra desil·lusionat cada vegada més temptat a deixar-los de votar i un espai a la seva dreta que entre la còpia i l’original es decantarà per l’original -PSOE, per descomptat-. Tot això en un producte electoral basat en una molt feble tradició i identitat política, sobretot perquè els seus nínxols electorals són d’allò més líquid del mercat electoral.

Quins són, en aquesta tesitura, els reptes tant a Catalunya com a la resta de les nacions oprimides, fins i tot dels sectors emancipadors de la resta de l’estat espanyol?

Els independentismes basc i català han d’ampliar el seu espai rupturista per poder forçar el desenvolupament d’un procés democràtic que condueixi a la garantia de la possibilitat a la implementació formal de les repúbliques basca i catalana. Això passa indefectiblement per establir aliances amb sectors que encara no se senten independentistes, són sobiranistes o simplement demòcrates sincers i conseqüents -òbviament excloc aquí a Domènech, encara alardeant de sobiranista, planteja que per poder decidir fa falta el beneplàcit de la metròpoli de l’imperi, això és, Madrid-.

Democràcia radical, ruptura del règim del 78, denúncia de les elits=IBEX 35, dret a decidir en tots els àmbits -capacitat legislativa sobre qüestions socio-laborals i econòmiques, estatus polític de la comunitat que ho demandi, inclòs Tabarnia, Tabernia, Tascania o el que qualsevol vulgués proposar per així desarmar al unionisme que cegament tracta de desvirtuar aquesta reivindicació sota paràmetres de modernitat en relació a la qüestió territorial-, qüestionament dels fonaments simbòlics del règim -monarquia borbònica, bandera, himne, sacralitat de la indivisibilitat d’Espanya-, són significants i significats abandonats per Podemos que deuen servir com a base sobre la qual cimentar una majoria social indiscutible que obtingui la suficient força com per poder trencar el règim fins i tot de manera unilateral.

En aquest sentit, l’aportació de companys procedents d’espais no independentistes com Albano Dante-Fachín es torna crucial. El problema que es presenta al àrea metropolitana de Barcelona o en àrees de Tarragona és similar al que es presenta a l’àrea metropolitana de Bilbao, per la qual cosa les solucions haurien de tenir un enfocament anàleg. La burxada democràtica de Podemos obre una via per a la formació d’un espai o bloc democràtic que assumeixi el paper de la ruptura d’aquest règim lligat i ben lligat. S’obre una finestra d’oportunitat. Un horitzó d’esperança després d’aquesta finestra.

Egoitz Askasibar


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