Reflexiones en torno a podemos y la republica catalana

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El artículo de Albert Botran publicado en El Punt Avui en torno a Podemos y la república catalana, abre una vía en torno a la que profundizar, en relación al análisis que lleva a cabo.

Sin pretender rebatir a Botran, básicamente porque comparto prácticamente la totalidad de la lectura, trataré de abordar aspectos que han quedado intactos, reconociendo en primer lugar, cierto atrevimiento por mi parte al desconocer en profundidad la realidad catalana, pero enriqueciendo el debate desde esa perspectiva exterior que en numerosas ocasiones nos ayuda a despojarnos de los cristales de la subjetividad.

La lectura en torno a la lógica política de Podemos, Laclau, significantes, etc… explica parte de la dinámica política llevada a cabo por Podemos. Pero la cuestión clave queda sin explicación. La afirmación, “La alianza de ERC y la CUP con el PDeCAT ha sido una de las principales líneas de ataque de los comunes, mientras que ellos abrían la puerta a pactar con el PSC-PSOE, puntal del régimen del 78” resulta necesaria para poder plantearnos qué es lo que ha podido llevar a Podemos a dicho discurso. ¿Cómo es posible la irrupción de PIT en la campaña electoral para afirmar desear “derrotar al independentismo”?

La respuesta es lógica y sencilla, y los resultados cosechados responden en gran medida, a la correcta interpretación de la respuesta, llevada a cabo por amplias capas populares. Lo sucedido con Dante-Fachín refuerza la misma tesis. Podemos y los comunes han operado como sucursales de un Podemos unidireccional Madrileño.

La estrategia ha sido, desde la fundación del partido morado, inequívoca: los cielos que se asaltaban, eran los de Madrid, los de la Moncloa. El objetivo, ganar las elecciones generales, por lo que parece, a cualquier coste.

A tal fin, se dispuso una táctica jacobina, jerarquizada, en la que cualquier pieza de ajedrez, catalana, vasca o la que fuera, podría ser sacrificada en ese particular “juego de tronos” regido por ese estado mayor sito en la capital de un reino que incluso llegaron a renunciar a cuestionar.

Este modo de operar supone su primera gran contradicción, la que opone un modelo centralista marxista tradicional vinculado con el sistema tradicional de partidos, con un modelo pos-marxista más demócrata-radical amadrinado por la reivindicada Mouffe, en el que la toma de decisiones es más participada, horizontal y democrática, que se inscribía en el eje simbólico de nueva política. Resulta que PIT, Errrejón y compañia se pasaron años criticando bajo el sello del 15-M lo que a día de hoy es el pan nuestro de cada día en Podemos.

Continuando con la decantación táctico-estratégica de Podemos, el asalto lo plantean dar cuanto antes, y contrariando al Gramsci que tanto citaron antes de fundar el partido, y en lugar de desarrollar un planteamiento hegemonizador a largo plazo, siguiendo la parábola de las casamatas y las trincheras, deciden aceptar el marco hegemónico nacional-católico y adaptar su táctica y discurso a esa mayoría sociológica cuyo voto se quiere atraer.

Es en ese contexto en el que ya no se apelará a la necesidad de romper el régimen del 78, se subrayará por encima de todo que el objetivo es preservar la unidad territorial del proyecto iniciado por los reyes católicos pero que para ello la táctica más adecuada es la del reconocimiento del derecho a decidir, se añadirá que el derecho a decidir se limita a la voluntad del estado de permitir el ejercicio de tal derecho -no se acepta el ejercicio del derecho de decisión, eso que se etiqueta como vía unilateral-, que no se discute la monarquía borbónica, que no se discute la bandera bicolor que impuso un dictador, que no se cuestiona el himno impuesto por el mismo tirano…

Esto es lo que ha dado una antaño ilusionante “hipótesis Podemos”, cuyo futuro se presenta muy negro, con un espacio a su izquierda desilusionado cada vez más tentado en dejarles de votar, y un espacio a su derecha que entre la copia y el original, se decantará por el original -PSOE, por supuesto-. Todo ello en un producto electoral basado en una muy débil tradición e identidad política, sobre todo, porque sus nichos electorales son de lo más líquido del mercado electoral.

¿Cuales son, en esta tesitura, los retos tanto en Catalunya, como en el resto de las naciones oprimidas, incluso de sectores emancipadores del resto del estado español?

Los independentismos vasco y catalán tienen que ampliar su espacio rupturista para poder forzar el desarrollo de un proceso democrático que conduzca a la garantía de la posibilidad a la implementación formal de las repúblicas vasca y catalana. Ello pasa indefectiblemente por establecer alianzas con sectores que aún no siendo independentistas, son soberanistas o simplemente demócratas sinceros y consecuentes -obviamente excluyo a quien como Domenech, aún alardeando de soberanista, plantea que para poder decidir hace falta el beneplácito de la metrópoli del imperio, esto es, Madrid-.

Democracia radical, ruptura del régimen del 78, denuncia de las élites=IBEX 35, derecho a decidir en todos los ámbitos -capacidad legislativa sobre cuestiones socio laborales y económicas, estatus político de la comunidad que lo demande, incluido Tabarnia, Tabernia, Tascania o lo que cualquiera quisiera proponer para así desarmar al unionismo que ciegamente trata de desvirtuar esta reivindicación bajo parámetros de modernidad en relación a la cuestión territorial-, cuestionamiento de los cimientos simbólicos del régimen -monarquía borbónica, bandera, himno, sacralidad de la indivisibilidad de España-, son significantes y significados abandonados por Podemos que deben de servir como base sobre la que cimentar una mayoría social indiscutible que obtenga la suficiente fuerza como para poder romper el régimen incluso de manera unilateral.

En ese sentido, la aportación de compañeros procedentes de espacios no independentistas como Albano Dante-Fachín se torna crucial. El problema que se presenta en el “Cinturón de Barcelona” o en áreas de Tarragona, es similar al que se presenta en el Área Metropolitana de Bilbao, por lo que las soluciones deberían de tener un enfoque análogo. El pinchazo democrático de Podemos abre una vía para la formación de un espacio o bloque democrático que asuma el papel de la ruptura de ese régimen atado y bien atado. Se abre una ventana de oportunidad. Un horizonte de esperanza tras esa ventana.

Egoitz Askasibar


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2 Replies to “Reflexiones en torno a podemos y la republica catalana”

  1. Hausnartzen

    En mi opinión Podemos tiene dos problemas:

    – Democratizar España es imposible. Si empleas un discurso pro-plurinacional y defiendes la soberanía del pueblo catalán y vasco España te va ha castigar.

    – Luchas internas. Lo mismo que Podemos acusa al PPSOE, patronal, banca… sobre falta de democracia real, se acusan entre las distintas corrientes de Podemos. Totalmente subrealista.

    (Propongo abrir un hilo porque en la CAV la izquierda soberanista no es capaz de ser alternativa del PNVPPSE.

    En mi opinion la izquierda soberanista vasca es eficaz creando pedagogía en la sociedad y controlando al PNV, pero no es capaz de dar el tercer y ultimo paso que seria ser alternativa real. ¿Por que?)

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  2. PITO JOGOCA

    muchas gracias por leer este artículo,me pensaba que era yo el único raro en podemos,en contra de las decisiones tomadas por el macho alfa que se están acomodando al régimen del 78,no sea que se despierte el facismo español. ¡SALUD Y REPÚBLICA!

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