Reflexiones en torno a podemos y la republica catalana

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El artículo de Albert Botran publicado en El Punt Avui en torno a Podemos y la república catalana, abre una vía en torno a la que profundizar, en relación al análisis que lleva a cabo.

Sin pretender rebatir a Botran, básicamente porque comparto prácticamente la totalidad de la lectura, trataré de abordar aspectos que han quedado intactos, reconociendo en primer lugar, cierto atrevimiento por mi parte al desconocer en profundidad la realidad catalana, pero enriqueciendo el debate desde esa perspectiva exterior que en numerosas ocasiones nos ayuda a despojarnos de los cristales de la subjetividad.

La lectura en torno a la lógica política de Podemos, Laclau, significantes, etc… explica parte de la dinámica política llevada a cabo por Podemos. Pero la cuestión clave queda sin explicación. La afirmación, “La alianza de ERC y la CUP con el PDeCAT ha sido una de las principales líneas de ataque de los comunes, mientras que ellos abrían la puerta a pactar con el PSC-PSOE, puntal del régimen del 78” resulta necesaria para poder plantearnos qué es lo que ha podido llevar a Podemos a dicho discurso. ¿Cómo es posible la irrupción de PIT en la campaña electoral para afirmar desear “derrotar al independentismo”?

La respuesta es lógica y sencilla, y los resultados cosechados responden en gran medida, a la correcta interpretación de la respuesta, llevada a cabo por amplias capas populares. Lo sucedido con Dante-Fachín refuerza la misma tesis. Podemos y los comunes han operado como sucursales de un Podemos unidireccional Madrileño.

La estrategia ha sido, desde la fundación del partido morado, inequívoca: los cielos que se asaltaban, eran los de Madrid, los de la Moncloa. El objetivo, ganar las elecciones generales, por lo que parece, a cualquier coste.

A tal fin, se dispuso una táctica jacobina, jerarquizada, en la que cualquier pieza de ajedrez, catalana, vasca o la que fuera, podría ser sacrificada en ese particular “juego de tronos” regido por ese estado mayor sito en la capital de un reino que incluso llegaron a renunciar a cuestionar.

Este modo de operar supone su primera gran contradicción, la que opone un modelo centralista marxista tradicional vinculado con el sistema tradicional de partidos, con un modelo pos-marxista más demócrata-radical amadrinado por la reivindicada Mouffe, en el que la toma de decisiones es más participada, horizontal y democrática, que se inscribía en el eje simbólico de nueva política. Resulta que PIT, Errrejón y compañia se pasaron años criticando bajo el sello del 15-M lo que a día de hoy es el pan nuestro de cada día en Podemos.

Continuando con la decantación táctico-estratégica de Podemos, el asalto lo plantean dar cuanto antes, y contrariando al Gramsci que tanto citaron antes de fundar el partido, y en lugar de desarrollar un planteamiento hegemonizador a largo plazo, siguiendo la parábola de las casamatas y las trincheras, deciden aceptar el marco hegemónico nacional-católico y adaptar su táctica y discurso a esa mayoría sociológica cuyo voto se quiere atraer.

Es en ese contexto en el que ya no se apelará a la necesidad de romper el régimen del 78, se subrayará por encima de todo que el objetivo es preservar la unidad territorial del proyecto iniciado por los reyes católicos pero que para ello la táctica más adecuada es la del reconocimiento del derecho a decidir, se añadirá que el derecho a decidir se limita a la voluntad del estado de permitir el ejercicio de tal derecho -no se acepta el ejercicio del derecho de decisión, eso que se etiqueta como vía unilateral-, que no se discute la monarquía borbónica, que no se discute la bandera bicolor que impuso un dictador, que no se cuestiona el himno impuesto por el mismo tirano…

Esto es lo que ha dado una antaño ilusionante “hipótesis Podemos”, cuyo futuro se presenta muy negro, con un espacio a su izquierda desilusionado cada vez más tentado en dejarles de votar, y un espacio a su derecha que entre la copia y el original, se decantará por el original -PSOE, por supuesto-. Todo ello en un producto electoral basado en una muy débil tradición e identidad política, sobre todo, porque sus nichos electorales son de lo más líquido del mercado electoral.

¿Cuales son, en esta tesitura, los retos tanto en Catalunya, como en el resto de las naciones oprimidas, incluso de sectores emancipadores del resto del estado español?

Los independentismos vasco y catalán tienen que ampliar su espacio rupturista para poder forzar el desarrollo de un proceso democrático que conduzca a la garantía de la posibilidad a la implementación formal de las repúblicas vasca y catalana. Ello pasa indefectiblemente por establecer alianzas con sectores que aún no siendo independentistas, son soberanistas o simplemente demócratas sinceros y consecuentes -obviamente excluyo a quien como Domenech, aún alardeando de soberanista, plantea que para poder decidir hace falta el beneplácito de la metrópoli del imperio, esto es, Madrid-.

Democracia radical, ruptura del régimen del 78, denuncia de las élites=IBEX 35, derecho a decidir en todos los ámbitos -capacidad legislativa sobre cuestiones socio laborales y económicas, estatus político de la comunidad que lo demande, incluido Tabarnia, Tabernia, Tascania o lo que cualquiera quisiera proponer para así desarmar al unionismo que ciegamente trata de desvirtuar esta reivindicación bajo parámetros de modernidad en relación a la cuestión territorial-, cuestionamiento de los cimientos simbólicos del régimen -monarquía borbónica, bandera, himno, sacralidad de la indivisibilidad de España-, son significantes y significados abandonados por Podemos que deben de servir como base sobre la que cimentar una mayoría social indiscutible que obtenga la suficiente fuerza como para poder romper el régimen incluso de manera unilateral.

En ese sentido, la aportación de compañeros procedentes de espacios no independentistas como Albano Dante-Fachín se torna crucial. El problema que se presenta en el “Cinturón de Barcelona” o en áreas de Tarragona, es similar al que se presenta en el Área Metropolitana de Bilbao, por lo que las soluciones deberían de tener un enfoque análogo. El pinchazo democrático de Podemos abre una vía para la formación de un espacio o bloque democrático que asuma el papel de la ruptura de ese régimen atado y bien atado. Se abre una ventana de oportunidad. Un horizonte de esperanza tras esa ventana.

Egoitz Askasibar


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Reflexions al voltant de podem i la republica catalana

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L’article d’Albert Botran publicat en El Punt Avui entorn de Podemos i la república catalana obre una via sobre la qual aprofundir en relació a l’anàlisi que duu a terme.

Sense pretendre rebatre a Botran, bàsicament perquè comparteixo pràcticament la totalitat de la lectura, tractaré d’abordar aspectes que han quedat intactes, reconeixent en primer lloc cert atreviment per part meva en desconèixer en profunditat la realitat catalana, però amb la idea d’enriquir el debat des d’aquesta perspectiva exterior que en nombroses ocasions ens ajuda a despullar-nos dels cristalls de la subjectivitat.

La lectura entorn de la lògica política de Podemos, Laclau, significants, etc… explica part de la dinàmica política duta a terme per Podemos. Però la qüestió clau queda sense explicació. L’afirmació, “L’aliança d’ERC i la CUP amb el PDeCAT ha estat una de les principals línies d’atac dels comuns, mentre que ells obrien la porta a pactar amb el PSC-PSOE, puntal del règim del 78” resulta necessària per poder plantejar-nos què és el que ha pogut portar a Podemos a aquest discurs. Com és possible la irrupció de Pablo Iglesias (PIT) en la campanya electoral per afirmar desitjar “derrotar a l’independentisme”?

La resposta és lògica i senzilla, i els resultats collits responen en gran manera a la correcta interpretació de la resposta, duta a terme per àmplies capes populars. El succeït amb Dante-Fachín reforça la mateixa tesi. Podemos i els comuns han operat com a sucursals d’un Podemos unidireccional madrileny.

L’estratègia ha estat, des de la fundació del partit morat, inequívoca: els cels que s’assaltaven, eren els de Madrid, els de la Moncloa. L’objectiu, guanyar les eleccions generals a qualsevol cost.

A tal fi, es va disposar una tàctica jacobina, jerarquitzada, en la qual qualsevol peça d’escacs, catalana, basca o la que fora, podria ser sacrificada en aquest particular “joc de trons” regit per aquest estat major situat a la capital d’un regne que fins i tot van arribar a renunciar a qüestionar.

Aquesta manera d’operar suposa la seva primera gran contradicció, la que oposa un model centralista marxista tradicional vinculat amb el sistema tradicional de partits, amb un model pos-marxista més demòcrata-radical amadrinat per la reivindicada Mouffe, en el qual la presa de decisions és més participada, horitzontal i democràtica, que s’inscrivia en l’eix simbòlic de nova política. Resulta que PIT, Errejón i companyia es van passar anys criticant sota el segell del 15-M el que a dia d’avui és el pa nostre de cada dia en Podemos.

Continuant amb la decantació tàctica-estratègica de Podemos, l’assalt ho plantegen donar el més aviat possible, i contrariant al Gramsci que tant van citar abans de fundar el partit, i en lloc de desenvolupar un plantejament hegemonitzador a llarg termini, seguint la paràbola de les casamates i les trinxeres, decideixen acceptar el marc hegemònic nacional-catòlic i adaptar la seva tàctica i discurs a aquesta majoria sociològica el vot de la qual es vol atreure.

És en aquest context en el qual ja no s’apel·larà a la necessitat de trencar el règim del 78. Se subratllarà per sobre de tot que l’objectiu és preservar la unitat territorial del projecte iniciat pels reis catòlics però que per a això la tàctica més adequada és la del reconeixement del dret a decidir, s’afegirà que el dret a decidir es limita a la voluntat de l’estat de permetre l’exercici de tal dret -no s’accepta l’exercici del dret de decisió, això que s’etiqueta com a via unilateral-, no es discuteix la monarquia borbònica, no es discuteix la bandera bicolor que va imposar un dictador, no es qüestiona l’himne imposat pel mateix tirà…

Això és el que ha donat una antany il·lusionant “hipòtesi Podemos”, el futur de la qual es presenta molt negre, amb un espai a la seva esquerra desil·lusionat cada vegada més temptat a deixar-los de votar i un espai a la seva dreta que entre la còpia i l’original es decantarà per l’original -PSOE, per descomptat-. Tot això en un producte electoral basat en una molt feble tradició i identitat política, sobretot perquè els seus nínxols electorals són d’allò més líquid del mercat electoral.

Quins són, en aquesta tesitura, els reptes tant a Catalunya com a la resta de les nacions oprimides, fins i tot dels sectors emancipadors de la resta de l’estat espanyol?

Els independentismes basc i català han d’ampliar el seu espai rupturista per poder forçar el desenvolupament d’un procés democràtic que condueixi a la garantia de la possibilitat a la implementació formal de les repúbliques basca i catalana. Això passa indefectiblement per establir aliances amb sectors que encara no se senten independentistes, són sobiranistes o simplement demòcrates sincers i conseqüents -òbviament excloc aquí a Domènech, encara alardeant de sobiranista, planteja que per poder decidir fa falta el beneplàcit de la metròpoli de l’imperi, això és, Madrid-.

Democràcia radical, ruptura del règim del 78, denúncia de les elits=IBEX 35, dret a decidir en tots els àmbits -capacitat legislativa sobre qüestions socio-laborals i econòmiques, estatus polític de la comunitat que ho demandi, inclòs Tabarnia, Tabernia, Tascania o el que qualsevol vulgués proposar per així desarmar al unionisme que cegament tracta de desvirtuar aquesta reivindicació sota paràmetres de modernitat en relació a la qüestió territorial-, qüestionament dels fonaments simbòlics del règim -monarquia borbònica, bandera, himne, sacralitat de la indivisibilitat d’Espanya-, són significants i significats abandonats per Podemos que deuen servir com a base sobre la qual cimentar una majoria social indiscutible que obtingui la suficient força com per poder trencar el règim fins i tot de manera unilateral.

En aquest sentit, l’aportació de companys procedents d’espais no independentistes com Albano Dante-Fachín es torna crucial. El problema que es presenta al àrea metropolitana de Barcelona o en àrees de Tarragona és similar al que es presenta a l’àrea metropolitana de Bilbao, per la qual cosa les solucions haurien de tenir un enfocament anàleg. La burxada democràtica de Podemos obre una via per a la formació d’un espai o bloc democràtic que assumeixi el paper de la ruptura d’aquest règim lligat i ben lligat. S’obre una finestra d’oportunitat. Un horitzó d’esperança després d’aquesta finestra.

Egoitz Askasibar


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25-S: Crónica de la enésima derrota popular

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La precampaña electoral de las elecciones celebradas el pasado domingo estuvo marcada por la irrupción de Podemos, y sus consecuencias de cara al posicionamiento del resto de formaciones políticas del espectro electoral.

De este modo, EHBildu comienza a ver amenazada su propia posición, temiendo una traslación del resultado de los comicios del parlamento español. Elkarrekin Podemos, calculando la dificultad de vencer electoralmente al PNV, empieza a soñar con el desplazamiento de EHBildu de la segunda posición. Así, se abre una especie de guerra de posiciones, en la que los dos actores políticos vinculados a las alternativas anti oligárquicas deciden entablar una dinámica de marcaje mutuo y olvidarse de la disputa con el partido gobernante y delegado de las élites en este país, el PNV.

La renuncia a confrontar y disputar la lehendakaritza al PNV, y la superación de su amenaza electoral, marcarán por tanto las estrategias, tanto de EHBildu, como de Elkarrekin Podemos. Estrategias, que serán casi idénticas: eliminación de antagonismos con el PNV, rebaja por tanto de la temperatura, tono y acusaciones para con el PNV, y un enfoque post político de la campaña basado en la enmienda parcial al gobierno saliente, sin cuestionar ni el fondo, ni el sentido de las políticas del mismo. Ambos actores justificaban off the record esa táctica, aduciendo la locura que suponía confrontar con el PNV.

A pesar de haberse desarrollado la campaña en un contexto de crisis económica, en el que cada vez más sectores de la sociedad sufren en sus carnes las consecuencias de la ofensiva neoliberal emprendida por las élites, aprovechando el periodo de crisis, estas realidades han sido eliminadas de la centralidad de los discursos políticos, y el foco de las cámaras sobre las que tenían capacidad de orientar. Mientras el Gobierno Vasco contribuía al desahucio de una familia en Basauri, EHBildu llevaba la atención mediática a un acto electoral en Gasteiz, mientras que Elkarrekin Podemos hacía lo propio en Amurrio.

L@s trabajador@s despedid@s del Guggenheim por haber pedido la mejora de sus precarias condiciones laborales, han sido la cara de la subalternidad mediática e informativa de este periodo de campaña. Ni una sola ocasión en la que los partidos llamados a defender a las capas populares han llevado los focos de la campaña donde est@s héroes o heroínas anónimas.

Pero además de focos de las cámaras, los micrófonos, los periodos de intervención en los debates televisados de máxima audiencia, han seguido esa línea de elusión antagónica. Ninguna referencia en clave de confrontación de modelos de gestión, ninguna referencia a las amenazas del Diputado General de Bizkaia a l@s huelguistas de las residencias, ninguna referencia a lo que podría haber supuesto la denuncia de un paradigma del proceder jeltzale, la práctica mafiosa de despedir a trabajador@s por el simple hecho de reivindicar mejoras en sus condiciones laborales.

Es más, las intervenciones mediáticas con loas al saqueo de lo público que supuso el plan 3R y demás política jeltzale desarrollada en los 90, o los constantes llamamientos a acordar con el PNV un pacto que incluyera medidas de emergencia social han servido para homologar este último como partido dotado de sensibilidad social cercano a sus contrincantes de izquierdas.

Estas tácticas electorales, cuyos marcos discursivos eran tendentes a eliminar las diferencias hacia el PNV, planteando la diferencia desde una óptica técnica, en la cantidad de PIB a destinar a I+D+I, o en la cantidad de puestos de trabajo a ofrecer desde el sector público, han influenciado de un modo determinante en el resultado. El ganador de una campaña sin ejes de disputa es siempre aquel que ostenta la gestión del statu quo. ¿Para qué votar a una fuerza distinta de la que gobierna si sus contrincantes no se diferencian en exceso y admiten que es un gestor bueno, incluso plantean pactar con él?

Los resultados son elocuentes. Cruzando variables de paro y abstención de municipios con dispares tasas de paro de la CAV -Sestao, Santurtzi, Bilbo, Barakaldo,Basauri y Eibar como municipios con elevada tasa de paro; Donostia, Oñati, Oiartzun y Zarautz como municipios de baja tasa de paro-, se establece una correlación positiva de Pearson del 0,87%, muy elevada. Esto denota una elevada correlación estadística positiva entre la variable tasa de paro y la de abstención, esto es, cuanto más alta es la tasa de paro, mayor ha sido la abstención.

El dato de que los “pobres” se han quedado en casa, y que por el contrario, en términos relativos, quienes no lo son han ido en mayor proporción a votar, coincide con la tesis del artículo, que formula que una campaña sin antagonización, postpolítica, en la que no se han marcado fronteras con el gobierno, retrae a las capas populares a votar, beneficiando a quienes hacen política en beneficio de las élites.

Por ello, desde una perspectiva partidista, se podrá concluir que EHBildu ha conseguido su objetivo de no ser merendada por Elkarrekin Podemos, y en ese sentido ha salido ganadora. Pero, ¿y los sectores precarizados? Estos se han quedado al margen de la disputa partidista, y van a ser los paganos de toda esta pugna. Una pugna que ha estado alejada de las urgencias y necesidades sociales.

Porque aquí ha habido un ganador, único, que no ha sido EHBildu: las élites representadas por el PNV. Ha ganado el chanchulleo, la precariedad, los desahucios, la gobernanza en beneficio de los poderosos. Y han perdido aquellas personas que se verán inmersas en la precariedad, los desahucios y la pobreza.

Todo esto debería de abrir un profundo debate en el seno de quienes aspiramos a una Euskal Herria gobernada por y para las capas populares. Tanto EHBildu como Elkarrekin le han fallado a ese pueblo al cual dicen defender. Han sido incapaces de articular un cambio que redunde en beneficio de l@s de abajo.

Y ese es el reto. ¿Cómo articular una alternativa capaz de disputar el poder y la hegemonía cultural a las élites? ¿La actual configuración partidista fragmentada posibilita ese cambio?¿Que estrategia de campaña es la idónea para incentivar el voto popular y desmovilizar el de la élite?

Estos son los retos a los que tendremos que enfrentarnos quienes queremos que Iberdrola, Repsol, BBVA y demás multinacionales dejen de gobernarnos. Porque tenemos una responsabilidad histórica, tanto para con nuestra clase, como para con nuestro pueblo.

Egoitz Askasibar


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Las relaciones espurias de José Luis Barbería y Manu Montero.

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En estadística se utiliza el concepto de “relación espuria” para referirse al establecimiento de una relación causa consecuencia entre dos variables sin haber tenido en cuenta la existencia de terceros factores -llamados variables ocultas- que pudieran influir en el resultado.

Hoy, en un artículo publicado en El País bajo el efectista título de La selección nacionalista de los apellidos vascos, José Luis Barbería da cuenta de un “trabajo de investigación” elaborado por Manuel Montero, exrector de la UPV, y en el que se pondría de manifiesto que “los apellidos de raíz eusquérica (sic) cuentan con una elevada sobrerrepresentación en la política vasca”.

Afirma Barbería, citando el informe de Montero, que “los vascos con dos primeros apellidos eusquéricos suponen el 20,4% de la población; los que cuentan con un apellido eusquérico y uno castellano, el 25,4%, y los que tienen los dos primeros apellidos castellanos, el 54%”, si bien no aclara cuál es el criterio utilizado para diferenciar entre apellidos “eusquéricos” y apellidos “castellanos”.

Posteriormente, añade el periodista de El País que “De los 48 representantes nacionalistas existentes hoy en la Cámara vasca (refiriendose a los representantes de Bildu y PNV), 32 tienen sus dos primeros apellidos eusquéricos; 10, uno castellano y el otro eusquérico, y solo 6 poseen sus dos patronímicos castellanos”.

Todo esto lleva a Barbería a la conclusión de que “las fuerzas nacionalistas priman de forma desmesurada la selección de políticos con apellidos eusquéricos”. Así mismo, añade que “en esa materia de la selección de sus representantes la izquierda abertzale surgida en torno a ETA (sic) no le va a la zaga al PNV”.

Tan solo en uno de los párrafos del artículo el periodista parece considerar la existencia de variables ocultas, si bien las desprecia sin aportar ningún dato al respecto:

“Parece cierto que el nacionalismo vasco se ha nutrido en buena medida con militancia procedente de ámbitos euskaldunes (de habla del euskara), particularmente del área rural, donde los patronímicos eusquéricos están mucho más presentes, pero ese dato tampoco puede explicar por sí solo los abrumadores resultados del estudio”.

Llegados a este punto no se puede sino expresar una serie de dudas y cuestiones sobre varios puntos oscuros del artículo.

1-En ningún momento mencionan el método empleado para diferenciar entre apellidos “castellanos” y apellidos “eusquéricos” (sic). Así, como referencia, nos dicen que un apellido como García -derivado de Garsea, nombre propio navarro vinculado a la dinastía de los Ximeno- es castellano, mientras que Aguirre -apellido ampliamente extendido por toda la geografía del Estado Español y Latinoamérica- sería, según su propia denominación, eusquérico. No queda claro dónde clasificarían apellidos como Korta, Arguiñano o López de Munain.

2-Por otro lado, ¿se da por sentado en el artículo que sólo hay apellidos castellanos y eusquéricos? ¿qué hay de los Feliú y los Regueiro? ¿en qué apartado se clasificarían los El Khaizer, Han o Romanescu?

3-El artículo utiliza la denominación “representantes nacionalistas” para referirse a los cargos electos de EH Bildu y PNV en el Parlamento Vasco, metiendo en el mismo saco a Oskar Matute con un aranista como Iñigo Urkullu. ¿Tenemos que creer que Oskar Matute es nacionalista? ¿debemos entender que  Gorka Maneiro o Iñaki Oyarzabal no lo son?

¿Por qué no ofrecen el artículo datos desglosados de las diferentes formaciones?

4-¿Han tenido en cuenta en el análisis los requerimientos lingüísticos que sobre dominio de castellano y euskera tiene cada formación?

5-¿Han tenido en cuenta los datos de bilingüismo de cada formación?

6-¿Han estudiado la proporción de apellidos eusquéricos -según su propia clasificación- entre la población vasca que habla euskera? ¿y entre aquellas personas que lo hablan como lengua materna?

7-¿Han tenido en cuenta los criterios de representación territorial existentes en cada formación? ¿Han estimado los datos por circunscripciones y luego han sido éstos ponderados en función del peso de la representación de estas circunscripciones?

Por otro lado, es de reseñar que en el artículo no se proporciona ningún enlace al informe original de Montero, ni a la ficha técnica, ni a la metodología.

En la medida en que no se dé respuesta a estas y otras preguntas, mucho me temo que nos encontremos ante un nuevo ejemplo de relación espuria aplicada al ámbito específico de la política vasca.

Colaboración de Alberto Leke.

 


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Pedro Sánchez con todos menos con EH Bildu. Esta es su democracia.

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Pedro Sánchez anuncia que no se reunirá con EHBildu. Las razones no han sido explicadas.

Lo que sí sabemos es que:

-EHBildu representa a miles de vascos/as que quieren construir un Estado vasco desde políticas en favor de las mayorías sociales.

-EHBildu aspira a conseguir sus objetivos políticos por vías democráticas.

-EHBildu ha reconocido la necesidad de reconocimiento y reparación a todas aquellas personas que han sufrido la violencia política.

-EHBildu, como organización política legal, junto al resto de organizaciones políticas vascas está presente en ayuntamiento, diputaciones, gobiernos de Navarra y la CAV, etc…, es decir, le guste o no a Pedro Sánchez, EHBildu es un agente político normalizado en EH, con quien, entre otros, el PSE llega a acuerdos de muy diverso tipo en muchos lugares del país.

Teniendo en cuenta todo lo anterior cabe señalar que, desgraciadamente, el que podría llegar a ser nuevo presidente español ha mostrado un carácter sectario y antidemocrático que en condiciones normales le debería incapacitar para ocupar ese cargo. Es una lástima que la calidad democrática del sistema político español sea tan escasa.

Desde un punto de vista político, el Estado español se encuentra en permanente estado de excepción.

http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/02/03/sanchez_quot_esto_empieza_bien_quot_44270_1012.html


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La campaña de Bernie Sanders desafía al establishment en EEUU y enciende la chispa de una revolución política

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Quienes siguen puntualmente la realidad política estadounidense venían avisando del movimiento tectónico que estaba produciendo en cada vez más sectores sociales la campaña para las primarias del Partido Demócrata del senador por Vermont Bernie Sanders. Pabellones llenos, entusiasmo entre gentes cansadas de la “política” y  aparición inesperada de miles de personas dispuestas a hacer campaña de manera activa por Sanders han sido ingredientes de los meses precedentes. Es sintomático que esta candidatura recoja dinero sin contar con grandes fortunas, únicamente basándose en pequeñas contribuciones de mucha gente.

La ilusión recuerda a los días del “Yes we can” de Barack Obama, pero el discurso del senador es mucho más profundo, más ideológico, más escorado a un rompimiento con las políticas de siempre en favor de los de siempre.

Todo este fruto vino precedido de la semilla de Occupy Wall Street, la revuelta ciudadana que llevaba en su ADN el componente de rebeldía y autenticidad que también caracterizó al movimiento 15M en el Estado español.  

Por tanto hay partido en EEUU, como también lo hay en Gran Bretaña con Jeremy Corbyn como punta de lanza de la nueva alianza contra el neoliberalismo que consiguió hacerse con la dirección del Partido Laborista en septiembre de 2015.

Quién lo hubiera dicho hace unos años. En el corazón de la bestia del capitalismo occidental, en los dos países anglosajones donde parecía que los valores y la ideología del libre mercado estaban más asentados, es allí donde posiblemente veremos en breve las próximas batallas más decisivas contra el neoliberalismo. Come on Bernie!

OTROS ENLACES:

http://www.rollingstone.com/politics/news/march-for-bernie-is-an-occupy-wall-street-homecoming-20160131
https://www.diagonalperiodico.net/global/29195-bernie-sanders-caminar-sobre-hombros-del-gigante-dormido.html


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