¿Cómo vencer al Partido de Iberdrola?

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El partido de Iberdrola lleva décadas gobernando las principales instituciones vascas. Este partido de Iberdrola, aunque también podría ser llamado de Construcciones y Contratas, o Partido de Petronor o Partido de Amenabar…este  partido de las élites de nuestro país, controla los principales resortes de poder, no sólo económico, sino también político, mediático e institucional.

Este partido de las élites tiene 3 grandes corrientes internas. Son las 3 “P”s: PNV, PSE, PP y, ahora, tal vez, Ciudadanos. A pesar de sus notables diferencias internas, las grandes corrientes que forman el Partido de Iberdrola han sabido siempre mantener la unidad en todas aquellas cuestiones estratégicas para el mantenimiento de su control político y económico de la sociedad vasca. Las élites, en lo fundamental, se ponen siempre de acuerdo.

Frente a eso, sin embargo, la gran mayoría de la población, la gente corriente de la calle que sufre las consecuencias directas de los negocios de estas élites, no han podido o no han sabido hasta ahora organizarse de forma efectiva para poder defender sus necesidades e intereses.

El pasado verano, un grupo de intelectuales y personas referenciales en numerosos movimientos sociales de nuestro país impulsaron un manifiesto en el que interpelaban a las fuerzas progresistas que están por el derecho a decidir y por el cambio político y social en Euskal Herria para que presentaran listas conjuntas a las ya pasadas elecciones generales del Estado español.

La petición de este manifiesto, finalmente, no prosperó. A la vista de los resultados, ¿fue correcto el planteamiento con el que este manifiesto abordó la cuestión?

¿es esa la solución, realizar una coalición entre partidos? ¿una coalición con listas y cuotas de partido previamente negociadas?

¿O, tal vez, se debería abordar la cuestión desde otro punto de vista? ¿sería posible crear algo nuevo que surgiera desde la base de la propia sociedad? ¿cómo se podría articular?

¿sería posible consensuar una agenda común en torno a una serie de ejes básicos? ¿cuáles serían estos ejes? ¿sería posible elaborar una tabla de mínimos que fuera aceptada e impulsada, no sólo por candidaturas electorales, sino también por sindicatos, movimientos sociales, partidos, individuos a título personal…? ¿sería posible elaborar una lista de puntos básicos que fueran apoyados por una amplia mayoría social y entorno a la cual se articulara una agenda compartida? ¿sería también posible crear un consenso en relación a los medios e instrumentos a utilizar para implementar dicha agenda?

Estas son algunas de las cuestiones sobre las que nos gustaría poder debatir el próximo miércoles 10 de Febrero. Para ello contaremos con la presencia de Francisco Letamendia (Ortzi), Irantzu Varela, Neskutz Rodríguez, Asier Muñoz, Katu Arkonada y Ion Andoni del Amo. Presentando estarán Izaro Gorostidi y Egoitz Askasibar.

Os animamos a que participéis en el programa con vuestras aportaciones y comentarios a través de la web, nuestras redes sociales o por medio de nuestro email estadoexcepcion@gmail.com


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Libertad de expresión: tres palabras que son tres títeres.

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El reciente encarcelamiento de dos actores en Madrid ha sido justificado mediante el mantra de “enaltecimiento al terrorismo”. En realidad no se trata de nada de eso, para empezar porque la temática de la obra era otra muy distinta. Lo cierto es que lo que está en disputa es la “libertad de expresión” que se supone gozamos en un Estado democrático de Derecho.

La obra es una sátira política que critica la criminalización de la disidencia política. Por tanto estamos ante un encarcelamiento que es un ataque a la libertad de expresión, en este caso ya no de personas directamente vinculadas a la política, sino a dos artistas, dos actores, dos titiriteros.

Frente a esta aberración es prioritario defender la libertad de las personas presas, más allá de cuestionar si la obra era o no adecuada para niños/as o de apresurarse en despedir fulminantemente al responsable de programación.

Se constata que derechos fundamentales y elementos básicos de la convivencia en una sociedad libre son pisoteados una y otra vez sin el tipo de respuesta adecuada, ya sea en el ámbito político como social, ya sea desde las denominadas “vieja” o “nueva” política.

Cada cesión en el terreno de un derecho fundamental (libertad de expresión, libertad de manifestación, derecho de reunión, etc…) es un paso atrás en otros muchos.

Hoy es un titiritero, ayer fueron sindicalistas defendiendo el derecho a la huelga, antes de ayer la Assemblea Nacional de Catalunya por defender la soberanía plena para la gente de su país, mañana puede ser cualquiera por cualquier cosa que incomode a este poder despótico.


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